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Hola amig@s!
La protagonista de nuestra historia es PIKOLINA, una perrita cruce de chihuahua, de 12 años, 6 kg de peso y un tumor. Así podría ser presentada si no fuera porque su caso refleja una vez más la mezquindad y pobreza moral de muchos humanos que abandonan a sus animales al final de sus vidas. Mentes enfermas y carentes del más mínimo sentimiento, que son capaces de dejar a sus fieles compañeros en las jaulas inmundas de las perreras, pegarles un tiro, arrojarles a pozos, abandonarles en la carretera o en una cuneta..... Y éste ha sido el caso de PIKOLINA.

Hace unos días recibimos la llamada de unos chicos para decirnos que habían visto una perrita en una cuneta a las afueras de Salamanca. Nos trasladamos al lugar indicado y allí estaba ella, tiritando de frío y miedo, con su abriguito naranja y tumbada sobre una manta sin moverse. Pero al acercarnos no sabemos qué nos impresionó más, si la profunda tristeza que sus grandes ojos reflejaban o la bolsa que había a su lado en la que estaban todos los enseres de su vida anterior: su comedero, su pienso, un arnés y una correa. Quiénes la dejaron allí tirada querían dejar bien claro que SU PERRITA NO ESTABA PERDIDA SINO QUE HABÍA SIDO ABANDONADA, y ponían a disposición del que pasara por allí todas sus pertenencias. Y algo nos hizo "click" muy dentro, una pena tremenda al ser conscientes de que aquél ser vivo que teníamos delante no era más que un objeto viejo y usado para sus dueños, del cuál había que deshacerse.
Al cogerla en brazos vimos algo que nos entristeció aún más, un tumor que le sobresalía del cuerpo, asique nos fuímos directos al veterinario para ver si tenía solución. Tras el examen oportuno el veterinario nos informó que el tumor en principio era benigno y que iba a "estrangular" la parte saliente, ya que dada su edad no se atrevía a realizar una cirugía que podría ser muy complicada. Le realizó un estudio completo para asegurarnos que no había ningún otro problema y envuelta en la manta rosa sobre la cuál había pasado la noche a la intemperie pusimos rumbo a nuestro refugio. Allí la acomodamos lo mejor que pudimos, con mantas calentitas, dos abrigos y muchas caricias para que su cuerpecito pudiera absorver todo el cariño que le ofrecíamos.
Pero nuestro refugio no es el sitio adecuado para PIKOLINA, necesita un hogar urgente, y por éso hemos titulado la historia "una adopción por compasión", porque creemos que éste es el sentimiento al que hay que apelar. El cambio que ha sufrido es tan radical y triste que algunos días sus ojos parecen querer cerrarse y no volver a abrirse. Es una abuelita pero podrá tener calidad de vida si pasa sus últimos años en una casa rodeada de una familia que la quiera.
Con esta historia hemos querido llamar la atención de los que ya tenéis otro perrito porque Pikolina es chiquitita y tranquila y lo único que necesita es una vida tranquila acompañada de mimos, largas siestas en el sofá y tener una mano en la que depositar sus pequeños besos. Pero también a los que se os han nublado ligeramente los ojos al mirarla. Éso significa que vuestro corazón va por delante, que habéis comprendido qué significa la compasión y que estáis listos para adoptar a nuestra querida PIKOLINA.
Os enviamos el vídeo que nuestra amiga Ana hizo de Pikolina y que formará parte de un reportaje que esperamos poder mostraros muy pronto. Para nosotros ha sido un auténtico regalo.
El enlace del video es http://www.youtube.com/watch?v=cPvTEKVng3A y podéis verlo también en nuestro facebook.
ASOCIACIÓN SALMANTINA PROTECTORA DE ANIMALES Y PLANTAS (ASPAP)
protectora_salmantina@hotmail.com
www.protectorasalmantina.org
Un abrazo.